¿Cómo el estrés afecta nuestro intestino?

Actualmente, la ciencia ha reconocido que nuestro intestino es como el "segundo cerebro" del cuerpo.

Actualmente, la ciencia ha reconocido que nuestro intestino es como el "segundo cerebro" del cuerpo. Se trata de una sola vía de comunicación donde las mismas moléculas (neurotransmisores) que facilitan la digestión también advierten al cerebro cuando algo está mal.

 

Este "segundo cerebro" también está conformado por billones de bacterias que interactúan con el sistema nervioso y múltiples estudios han reportado que nuestro intestino es una pieza clave para nuestra salud mental debido a la relación que tiene con el cerebro.





  UNA MIRADA A LOS MALESTARES DIGESTIVOS RELACIONADOS CON EL ESTRÉS  

 Cuando se produce una respuesta de estrés, es probable que el cuerpo experimente síntomas digestivos como dolor abdominal, diarrea, náusea o la sensación de "mariposas en el estómago". Esta es una clara señal de que los mensajes viajan en doble sentido del intestinal cerebro y viceversa.

 


Dolor abdominal

Ya que la flora intestinal juega un papel importante en la protección y mantenimiento de nuestra salud y bienestar general, cuando sucede un desequilibrio debido al estrés, uno de nuestros primeros síntomas suele ser el dolor abdominal. Es la manera en que el cuerpo comunica que algo ha salido mal. Podríamos decir que la flora intestinal juega un papel importante, tanto en lo físico como en lo mental.




Diarrea

El estrés puede ocasionar un desequilibrio de la flora intestinal y provocar diarrea. Recuerda que es importante que la trates desde el primer momento para evitar complicaciones.




Inflamación

El desequilibrio de la flora intestinal relacionado con el estrés también puede venir acompañado de inflamación. Existen maneras de tratarla, sin embargo, es importante disminuir los niveles de estrés para que el síntoma no sea recurrente.


 CONSEJOS PARA AYUDARTE A PREVENIR MALESTARES RELACIONADOS CON EL INTESTINO 




Relajación y ejercicio

Cualquier actividad que reduzca tu nivel de estrés debería practicarse con mayor regularidad. Para algunos son útiles las técnicas de relajación, incluyendo meditación. Otros prefieren el ejercicio; hay actividades como el yoga que ofrecen tanto los beneficios de la relajación como del ejercicio.